Definitivamente

No se trata de ser apocalíptico.
Tampoco de ser el más listo de la clase.
Pero a quienes hemos tenido la suerte que la sociedad nos permitiera ser receptor de conocimientos, así como tiempo para reflexionar y edad para madurar. A tales individuos se nos debe pedir un mínimo de coherencia con tales coordenadas.
Algunos denominaron a tal actitud “compromiso del intelectual” y, políticamente, eran los intelectuales comprometidos.
Líbrenme los hados de sentirme un intelectual comprometido. Ni lo he sido ni lo pretendo.

Sencillamente, veo a mis gentes conducidas hacia la nihilidad vital. Y me veo en la obligación de levantar la voz. El tiempo de la gavilla, ya pasó; y no lo deseo para los míos una vuelta al tunel del tiempo.
Para mis gentes anhelo un horizonte limpio, en que se pueda elegir qué se quiere ser de mayor; donde quien desee otros horizontes pueda intentar alcanzarlos, pero también que pueda vivir con un trabajo digno quien desee permanecer.

Existe una nueva casta con pretensión de predominante.
Y me rebelo.
Y levanto la voz.

Ayer

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