Del nunca más: El ferrocarril y IV

Pues sí… hemos llegado al final de una ilusión: el ferrocarril nunca llegó.
Por nuestra parte solo pretendíamos que se reflexione a partir de estas lecturas. Enguera si no estaba partida de manera irreconciliable, a partir de este momento se resquebrajó. Y nos debe dar igual cuáles sean o hayan sido las denominaciones con que a cada facción se la reconozca o que se aglutinen en torno siglas políticas, religiosas, culturales,…
Da igual. El hecho cierto es que nuestras banderías están en el origen de nuestra decadencia. Y lo grave es que, con ello, hemos arrastrado a los pueblos de nuestra comarca o, si lo prefieren, hemos dado pie a que los políticos de turno nos hayan desgajado hasta llegar tan bajo como a que nos hayan separado, dicen, bajo la capa de la diferencia idiomática…
Pero los culpables hemos sido y… somos nosotros. Los demás no hicieron sino aprovechar nuestras banderías para sus fines.

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