Editorial del 1º de agosto

Volvemos a retomar trabajos de principios del siglo pasado. Y volvemos a traer este tipo de material aunque algunas personas extrañen nuestra insistencia. Ni les juzgamos ni criticamos. Sencillamente insistimos porque, para entender nuestro presente…, hay que volver la vista atrás.
Y traemos escritos de quienes vivían, pensaban o escribían y, sobre todo, notaban que algo, bastante, había cambiado en su vida; y lo reflejaban.
En el Documento que les presentamos, a pesar de su notable deterioro, creemos que es importantísimo. En efecto, en lo que queda de él se recogen: la intervención de fondos del Ayuntamiento (¿les suena?); la insistencia en la vuelta a la agricultura, mediante el recurso a las excelencias de nuestros frutales (¿les suena?); el tema de los incendios (gracias a Adene -sí, decimos bien: ¡gracias a Adene!- este tema, posiblemente, a los más jóvenes no les suene); la mirada a la juventud (recurrente tema: hoy hablamos de ¡la generación mejor preparada… y en paro!).
En fin, que entramos en crisis y, trascurrido más de un siglo… ¡continuamos en ella!
¿Entienden ahora por qué traemos las reflexiones de nuestros mayores? Pues sí, para ver si aprendemos en cabeza propia/ajena.

Semana_30

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