Editorial del 28 de diciembre de 1907

En cierta ocasión me preguntaba un señor que vino a visitar nuestro pueblo, “qué condiciones tenía Engra para desarrollar su fábrica de paños” Yo le contesté que muy pocas, casi ninguna porque todo había de aportarlo. –Á esto me contestó– pues vamos tiene la mejor condición para que siga siendo toda la vida industriosa en ese ramo; radica su labor en el espíritu comercial del enguerino y donde esto impera, el orden material es secundario.

Con esta rotundidad y de esta guisa hacía gala Gumersindo Guerrero. No es, pues, de extrañar el imponente prestigio que le rodeaba.

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