La pinada de Caperucita Roja

No sé si fue una osadía o, más bien, una frivolidad; el caso es que para esta narración, tomada del acervo tradicional de nuestra cultura popular, pensamos que las imágenes de José Sampere le iban como anillo al dedo; y ahí las tienen, en consonancia con las que lucen en la Sala Isidoro Garnelo.
En fin, que José Sempere, los estudiosos y los relatos tradicionales -como éste que hoy presentamos- van cogidos de la mano. Si tendrá razón Pepe Cerdá cuando escribie aquello de Dichoso Castillo de la Encomienda de Santiago ¡y qué forma de distorsionar la Historia!

Toni

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